Los judíos tomaron piedras para apedrearlo.Entonces Jesús dijo: Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?Los judíos le respondieron: No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios.Jesús les respondió: ¿No está escrito en la Ley: «yo dije: Ustedes son dioses»? Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra –y la Escritura no puede ser anulada– ¿cómo dicen: «tú blasfemas», a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: «yo soy Hijo de Dios»? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre.Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos.Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí.Muchos fueron a verlo, y la gente decía: Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad.Y en ese lugar muchos creyeron en él.
Jesús es el revelador del Padre. Dedicó toda su vida a decirnos cómo era Dios, su Padre. No vino a decirnos que Dios existe, sino a descubrirnos lo maravilloso que es ese Dios, a quien tantas veces nombramos, tantas veces escuchamos, tantas veces lo estudiamos y, sin embargo, tan poco y tan mal lo conocemos. Jesús nos revela al Padre por medio de sus palabras, de sus silencios, de sus actuaciones: Si Jesús acaricia a un niño es para decirnos: así de cariñoso es el Padre. Si Jesús cura a un enfermo, es para decirnos: así de compasivo es el Padre. Si borra nuestros pecados, es para decirnos: así de misericordioso es el Padre. Conocemos a Dios a través de las obras de Jesús. Haciendo las mismas obras que hacía Jesús, también nosotros podemos revelar el rostro del Padre.Lo malo es querer encerrar o encasillar a Dios en figuras, imágenes, o tradiciones. De Dios nadie habla bien sino Dios mismo y su Hijo que ha vivido durante toda la eternidad en su regazo. Los judíos, por cerrarse a una idea de Dios, no llegaron nunca a conocerlo. Cuando una persona o un pueblo cree que ya conoce a Dios completamente, deja de buscarlo, de dejarse sorprender, de convertirse y su relación se traduce en ritos y oraciones aprendidas y repetidas. En esa rigidez, Dios puede pasar por delante y no ser reconocido. El corazón se aferra a lo conocido y rechaza lo nuevo, incluso cuando viene de Dios mismo.Señor, antes de terminar este encuentro, que he tenido contigo, quiero que me ayudes a conocer el verdadero rostro de Dios. Porque yo suelo obrar según el rostro de Dios que llevo dentro. Si Dios es para mí un ser lejano, que no se preocupa de mí, que me asusta con su poder, yo tendré con mis hermanos unas relaciones frías, distantes, poco humanas. Pero si a través de Jesús yo descubro a un Dios Padre bueno, compasivo, lleno de ternura, yo seré bondadoso y cariñoso con mis hermanos. Y eso es lo que yo quiero para mí y para todos los cristianos.
Dios Padre, lleno de un amor infinito por su Hijo, ha desplegado toda la magnitud de sus tesoros y diría que ha agotado todo su poder, para preparar a este Hijo muy querido, una morada digna de él en este mundo: de este modo todos los hombres son hijos de Dios en Jesucristo. (S. II 962-969)
Jesús, tú eres el rostro del Padre,la misericordia hecha carne.Jesús, tú eres amor.Con tu mirada llamaste a Mateo,al buen ladrón lo llevaste hasta el cielo.Jesús, tú eres perdón.A la Magdalena libraste,a Bartimeo curaste.Jesús, mi Señor.Y compadecido saciasteel hambre de esa multitud.Todo en ti es misericordia (bis)Amor, es amor,tu mirada es amor.Amor, es amor,toda tu vida es amor.Amor, es amor,tu Palabra es amor.Amor, es amor,toda tu vida es amor.Jesús, tú eres el rostro del Padre,la misericordia hecha carne.Jesús, tú eres amor.Con tu palabra sanaste a aquel siervo.La salvación le llevaste a Zaqueo.Jesús, eres compasión.a la hemorroísa salvaste.A aquellos niños tocaste.Jesús, mi Señor.Y conmovido llorasteante la tumba de tu amigo, Señor.Si has recibido perdón,si han tenido de tui compasión,no te encierres en tu corazón,mas da sin medida tu amor.Que todo en ti sea misericordia. (bis)