13 de febrero de 2026

Mar
10
Feb
Mié
11
Feb
Jue
12
Feb
Vie
13
Feb
Sáb
14
Feb
Dom
15
Feb
Lun
16
Feb

Evangelio del día

Viernes de la 5ª semana del tiempo ordinario

Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis. Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos.
Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua.
Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y dijo: Efatá, que significa: Ábrete.
Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.
Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

.- «Le presentaron un sordo, que, además, no podía hablar». Tú, también, puedes ser sordo a las cosas de Dios. Puedes estar separado de la vida que realmente vale la pena, la vida de Dios. Puedes oír la Palabra de Dios, pero no ponerla en práctica; puedes recibir la Eucaristía, pero no ser nutrido por ella, puedes…

.- Imagínate como el sordo, delante de Jesús, contemplándolo, pero incapaz de oírlo, incapaz de hablar. Sólo puedes ver, por tanto, lo sigues hacia un lugar tranquilo, y sientes sus dedos en tus oídos y en tu lengua. De repente el mundo de sonido se abre hacia ti, y tu lengua se libera. ¿Cuáles son tus primeras palabras? ¿Proclamas la bondad de Dios hacia ti, o comienzas a reclamar o pedir algo?

.- A pesar de pedir que no dijeran nada, lo contaban con alegría y exclamaban: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos». El encuentro con Jesús debe provocar la necesidad de amar y hacer amar a Jesús, la necesidad de decir lo visto y experimentado, de decir: el Señor todo lo hace bien.

.- Dios no puede curarnos si nosotros no se lo permitimos; más aún, si no colaboramos con nuestra voluntad y si no accedemos con nuestra libertad a la acción de su gracia. Dios respeta nuestra libre elección y no violenta a nadie a escoger el bien.Tan importante como abrirse a la palabra de Dios es el abrirse al anuncio de esa Palabra, a la transmisión, a la comunicación de la palabra de Dios para que llegue a otros, para que llegue a todos. Como al buen israelita, a ti, también, el Señor te pide que la Palabra escuchada sea comunicada para que todo el mundo lo conozca y pueda dialogar y comunicarse con Él.

Soy sordo, Señor,
cuando no oigo las necesidades de los demás,
cuando no busco entender su punto de vista.
Soy mudo
cuando pronuncio palabras llenas de crítica…
cuando no anuncio tu Palabra.
Señor, oigo tus palabras hacia mí: «Ábrete».
Desbloquea mis oídos
para que yo pueda oír tus palabras.
Abre la puerta de mi corazón
para que crezca mi sensibilidad
ante del sufrimiento de los otros.
Libera mi lengua, Señor,
para que hable con gratitud
de tu generosidad y misericordia


Anunciar a los afligidos el final de sus problemas, a los cautivos su liberación, a los enfermos su curación, a los muertos su llamado de la vida, ¿Puede haber alguna vez una noticia mejor para traer alegría y confianza a los corazones?” (Sermón para anunciar una misión) 

¿Quién es luz, verdad y vida?
¿Quién es nuestro buen pastor?
¿Quién da paz al alma herida
y nos sana con su amor?
¡Es Jesús, es Jesús!
¡Es Jesús, es Jesús!

¿Quién camina en las aguas
y a los sordos hace oír?
¿Quién a muertos resucita?
Hoy su nombre quiero oír.
¡Es Jesús, es Jesús!
¡Es Jesús, es Jesús!

¿Quién pagó por nuestras culpas
y al mundo redimió?
¿Quién murió y al tercer día
a la muerte derrotó?
¡Es Jesús, es Jesús!
¡Es Jesús, es Jesús!

¡Él es el camino!
¡Él es la verdad!
¡Él es la vida!
¡Es Jesús!

¿Quién es vino y Pan de vida
y nos sacia con su amor?
¿Quién se da en la Eucaristía?
¿Quién nos da la salvación?