En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer.Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos».Los discípulos le preguntaron: ¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?Él les dijo: ¿Cuántos panes tienen ustedes?Ellos respondieron: Siete.Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud.Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran.Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado. Eran unas cuatro mil personas.Luego Jesús los despidió. En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.
El Evangelio de hoy nos narra la multiplicación de los panes, Jesús se reúne nuevamente con una multitud y vuelve a tener compasión con ellos. Hacía tres días que permanecían junto a él y no tenían que comer y es por eso que Jesús los socorrió milagrosamente. Jesús vuelve a mostrar su amor incansable y colma de paz a sus hambrientos. Hay un detalle en este Evangelio que llama la atención: es la pregunta que Jesús hace a sus discípulos: ¿Cuántos panes tienen ustedes? O, dicho de otra manera, ¿Qué es lo que ustedes tienen para ofrecer? Una pregunta que seguramente Jesús hoy la vuelve a repetir para cada uno de nosotros. Frente a la multitud de hombres que no tiene pan para comer, alimento para calmar su hambre o las cosas necesarias para vivir dignamente, él nos pregunta ¿Qué tenemos para ofrecer? Creo que aquí está la clave del Evangelio de hoy, la clave de lo que significa la solidaridad. No importa si nuestro ofrecimiento es mucho o poco, para Dios el gesto de dar con generosidad es más que suficiente. Si nosotros nos disponemos a dar, Jesús hará el resto para que la justicia, tan largamente esperada, se haga realidad, para que el pan llegue a todos. Si somos capaces de hacer presente, con nuestras acciones, la semilla del Reino, la solidaridad, el amor, la justicia, como también nos los recuerda la Palabra de Dios, todo lo demás se dará por añadidura. No te olvides que el que comparte, reparte y le sobra.
Somos aún su pueblo, somos las ovejas que su mano conduce; El escuchará nuestros gemidos, porque está lleno de bondad, de dulzura, de compasión, para con aquellos que le invocan; y según el bello pensamiento de san Juan Crisóstomo, espera a dar a luz su misericordia con el mismo ardor que una mujer espera dar a luz” (ATC I p. 330)
Aquí hay un muchachoque solamente tienecinco panes y dos peces.Mas, ¿qué es eso para tanta gente?Aquí hay un muchachoque solamente tieneun corazón dispuesto a darMas, ¿qué es eso para tanta gente?Aquí esta este corazónque quiere serte fiel.Mas, ¿qué es eso si no te tiene a ti?¿Si no te tiene a ti?Toma este corazón.Toma cuanto tengo y cuanto soy.Toma mi pasado, mi presente y mi futuro.¡Todo cuanto tengo tómalo!Mi corazón tomaste,mis panes bendijiste;a la gente repartiste,y a todos alcanzó.Mi vida está en tus manosy quieres repartirlacomo hiciste con mis panesaquel día, ¡Oh Señor!Aquí están mis palabras,aquí están mis acciones,aquí están mis ilusionesMas, ¿qué es eso sin tu amor, Señor?Aquí esta este corazónque quiere serte fielMas, ¿qué es eso si no te tiene a ti?¿Si no te tiene a ti?Aquí está este corazón,con mis panes y mis peces.Toma todo y repártelo, Señor.Aquí hay un muchacho…